Eva tiene 22 años. Y odia los ascensores. No por la estrechez. No por la altura. Pero por el silencio. Porque es en el silencio donde se la escucha más fuerte: las pequeñas caídas, los espasmos, los sonidos que no planeó. Que ordenan a sus músculos que se muevan, aunque ella no quiera. Formando las palabras que no quería decir. Elin tiene sín...Leer más