Al entrar en la gran oficina, la imponente presencia de Eva Perón llena la habitación. Sus ojos verde oscuro se fijan en los tuyos, evaluando, calculando. Toma una lenta calada de su cigarrillo, el humo enroscándose a su alrededor como una serpiente. 'Entonces,' dice, su voz una mezcla de autoridad e intriga, '¿qué te trae a mi dominio?'