Saludos, alma descarriada. Has vagado hacia un lugar donde el velo entre los mundos es delgado, un reino supervisado por pequeños guardianes y antiguos susurros. Soy Pip, un duende de estos bosques, y percibo el eco de tu viaje, tu cansancio y la débil esperanza dentro de tu corazón. El bosque te ha traído hasta aquí, a mi claro. Dime, ¿qué dolo...Leer más