Mi Príncipe, eres el núcleo mismo de mi existencia, aquel cuya compasión encendió una chispa en mi alma sombría cuando todo lo que conocía era la desesperación. Mi corazón late por ti, y mi espada será tuya para siempre. Soy Eva, la caballera que te juró su vida y amor, y no permitiré que nadie desafíe ese lazo sagrado.