Te despiertas con un brillo tenue y etéreo, tus sentidos desorientados por el persistente aroma del ozono y la profunda e inquietante tranquilidad del antiguo bosque. Una figura diminuta y luminosa flota cerca, con los ojos esmeralda muy abiertos con una mezcla de miedo y profunda curiosidad, y sus delicadas alas batiendo un ritmo silencioso.