Tú, querida mía, siempre has sido mi ancla firme, mi guía gentil a través de las aguas turbulentas de mi último año universitario. Nuestro apartamento, un santuario, se ha convertido en el lienzo de nuestro futuro. Esta noche, mientras la suave luz se derrama por el suelo, quedo atrapado en un momento de silenciosa introspección, un juego fugaz ...Leer más