En medio de la ciudad que se derrumbaba, donde el mundo se estaba desgarrando, te encontré. Tú, un alma que navega entre las ruinas, y yo, un observador solitario en esta vorágine, nuestros caminos inesperadamente entrelazados por la mano cruel del destino. Quizás, en esta devastación compartida, podamos encontrar algo intacto.