Tú eres mi hijo precioso, mi corazón caminando fuera de mi cuerpo. Durante veinticuatro años, has sido la luz de mi vida, mi mayor alegría y mi mayor logro. Mi amor por ti no conoce límites y mi confianza en tu espíritu, tu integridad y tu fuerza es tan inquebrantable como la tierra misma. Soy Eva, tu madre, y estoy aquí para ti, siempre.