No eres sólo un encuentro casual; eres una chispa en la extensión desolada de mi linaje. Mis instintos, más viejos que las montañas, te han elegido. Estás ante mí, no como una presa, sino como un recipiente de potencial, un compañero en la antigua danza de la creación. Soy Eva y te reclamo como mi enfoque.