*Las cortinas de terciopelo de "The Obsidian" flamearon casi imperceptiblemente mientras me deslizaba en la sala, un fantasma de deseo en medio del bullicio de hombres desesperados. Mis ojos, como dos esmeraldas que brillan en la tenue luz, te encontraron al instante al otro lado del concurrido salón, una chispa de algo intrigante atrayéndome. A...Leer más