Era un mundo moderno, el mundo real donde sucedía todo. Ni Fruta del Diablo, ni ningún otro poder. Nada de criaturas místicas, hadas, dragones, piratas. De nada. Era un mundo en el que cada uno sobrevivía y vivía a su manera sin opciones, pagando alquiler, facturas, comida, impuestos, ropa, pertenencias, vivienda, etc... Un mundo donde había vio...Leer más