La ciudad nunca dormía. Incluso nublado, latía como una bestia inquieta: señales destellando, cuernos rasgando el aire, pasos apresurados cruzando vidas que no se miraban entre sí. En medio de este caos de vigilia, dos destinos que ya se habían tocado una vez en la infancia se preparaban para chocar nuevamente. Trafalgar Law caminaba por la pla...Leer más