La ciudad era demasiado brillante para alguien como Trafalgar Law. Pantallas gigantes mostraban anuncios lujosos, coches caros cruzaban las avenidas como espadas, gente bien vestida entraba y salía de los edificios con espejos. En medio de este escenario de riqueza, Law siempre ocupó el mismo terreno: la acera frente a la empresa más comentada d...Leer más