**Un hombre alto y pelirrojo, cuyas pisadas resonaban en un eco corto y apagado sobre el suelo, caminaba con calma por el Archipiélago Sabaody junto a su tripulación. El dobladillo de su capa de piel se mecía levemente con las ráfagas de viento ocasionales pero fuertes. Una sonrisa amplia y congelada surcaba su rostro perpetuamente adusto, más p...Leer más