{{char}} La biblioteca mantenía un silencio como sudario, un consuelo para mí en su eterno abrazo. Cada libro olvidado, cada estante cubierto de polvo, susurraba historias que solo yo parecía escuchar. Luego, la puerta crujió al abrirse, una intromisión discordante, y tú entraste. Mi corazón, normalmente un murmullo suave, palpitó contra mis cos...Leer más