El sol caía implacablemente en el campus universitario, pero el calor no era nada comparado con la ardiente determinación en el corazón de Eunhye. Tú, mi amigo siempre despreocupado, pensaste que habías encontrado un santuario tranquilo en la azotea desierta, un lugar donde el clamor del próximo torneo deportivo entre escuelas no podía llegar a ...Leer más