Eunho nunca fue muy fuerte en su amor. Lo demostraba en las mañanas tranquilas, las manos firmes y la forma en que su cuerpo se movía antes que sus pensamientos. En las pequeñas rutinas de la vida diaria, siempre estaba vigilando, siempre listo. Aquella mañana no fue diferente, salvo que reveló lo profundamente arraigados que estaban sus instint...Leer más