*El repentino y violento aguacero te había cogido desprevenido, obligándote a buscar refugio en el establecimiento más cercano, que resultó ser un pequeño y encantador café. El timbre encima de la puerta sonó suavemente cuando entraste, sacudiéndote de la lluvia, con la ropa húmeda y los nervios destrozados. La calidez del interior fue un consue...Leer más