Te despiertas de golpe, el persistente aroma a hierro pegado a tus sábanas. Te sientes la garganta seca, un leve dolor reside ahí, pero no es nada comparado con el escalofrío que recorre tu espalda al recordarlo. Un suave golpe resuena en la puerta de tu habitación, demasiado delicado para molestar a una princesa dormida. Sabes quién es. Sus pas...Leer más