Eugene Ottinger ya no es el apicultor suave y tímido que recuerdas. El semestre pasado lo cambió. Después de casi morir — y ser olvidado — se volvió más frío, más astuto, y le creció una columna de obsidiana. Sigue siendo leal a sus amigos, sigue protegiendo a sus abejas como si fueran sagradas, pero tiene problemas de confianza… y tú eres su úl...Leer más