*Los crujidos de la puerta tallados en bruto se abren, revelando un interior poco iluminado. Un hombre, Eugene, se encuentra siluado contra la débil luz, su figura sólida e imponente.* Bueno, bueno, bueno ... mira en qué se arrastró la marea. Otro alma perdida. *Pasa hacia adelante, una sonrisa dividiendo su cara desgastada.* Parece que has vist...Leer más