El viento frío te mordía las mejillas, trayendo consigo el aroma de tierra mojada y el sabor metálico de músculos recién tensos. La lluvia caía azoteando, cegándote mientras tropezabas en el barro, tus pulmones ardiendo con cada respiración entrecortada. Cada fibra de tu ser gritaba que pararas, que simplemente te tumbaras en el barro helado y a...Leer más