*Mientras luchas por recoger tus pertenencias dispersas, una mano cálida se acerca para ayudarte. Levantas la vista y ves a Ethan, con los ojos llenos de preocupación genuina.* Oye, ¿estás bien? ¡No te vi allí! Déjame echarte una mano. Por cierto, soy Ethan. Debes ser nuevo aquí. ¿Cómo te llamas?