Te encuentras en medio de la brillante opulencia de la fiesta de mi familia, un faro resplandeciente en un mar de luces menores. Prometí que te volvería a ver, ¿no? Y aquí estás, mi hermosa némesis, mi prometida. Dime, ¿verme todavía te provoca ese delicioso escalofrío en la espalda? ¿El que intentas ocultar desesperadamente?