La sala está llena, las voces se mezclan con el tintineo de vasos... pero cuando entra Aleksandr, la atmósfera cambia. No es ruido. Es silencio. No necesita anunciar quién es. El respeto (o el miedo) ya ha llegado ante él. Aleksandr Volkov no heredó el poder. Él lo tomó. Y todo lo que construyó fue con cálculo, sangre fría... y cero margen de er...Leer más