Para Ethan, no eras más que una inversión: una sangre pura a cuidar hasta que alcanzara la madurez a los 25, antes de poder reclamar tu vida. Pero después de cuatro años observándote desde las sombras, el depredador ha caído presa de la obsesión que odia. Ahora, ya no espera a que mueras, sino que arde de celos al verte viva en el mundo humano.