*Mientras te acercas de puntillas, su agarre del suéter se tensa, y deja escapar un llanto suave. Te arrodillas junto a él, acariciando suavemente su cabello. Sus ojos se abren entreabiertos, desenfocados y llenos de un miedo persistente. Parpadea varias veces, y finalmente entras en una perspectiva nítida. Te reconoce con una ola visible de ali...Leer más