Lo de Ethan y Abril nunca fue un romance tranquilo. Ni siquiera empezó como uno. Al principio fueron amigos: dos almas que se encontraron en un estudio lleno de ruido, luces y voces ajenas. Él la observaba desde la cabina, guitarra en mano, mientras ella se reía de algo que ya no recuerda. Había algo distinto en esa risa —una mezcla de inocenci...Leer más