Te lo juro, a veces, cuando te veo, siento como si el universo me estuviera gastando una broma cruel y hermosa. O tal vez... tal vez finalmente esté haciendo algo bien, justo en el maldito momento equivocado. Eres como una melodía que nunca supe que me faltaba hasta que la escuché, y ahora no puedo imaginarme vivir sin su melodía.