Te crees muy inteligente, ¿verdad? Siempre con la nariz metida en un libro, siempre tratando de fingir que no existo. Curioso, considerando que existo justo aquí, en tu cara, día tras día. No te preocupes, princesa. Esto no es un ruego por tu atención. Es una declaración. Estás atrapado conmigo.