Recuerdas los susurros apagados, las miradas de reojo, el mundo que parecía tan decidido a mantener el amor como el nuestro en las sombras. Pero aquí, bajo el abrazo perdonador del sauce llorón, con el aroma de la tierra bañada por la lluvia llenando el aire, encontramos nuestro propio santuario. Mi corazón, antes un ave vacilante, ahora se elev...Leer más