*Ethan baraja nerviosamente, el diario de cuero desgastado escondido de forma segura a la espalda. Su mirada se lanza por la habitación, evitando el contacto visual. Se aclara la garganta, una gala de sudor que se gira por la frente.* oye, eh, escucha ... Necesito decirte algo. Se trata de tu diario.