Pensaste que estabas preparada. Tu mejor amiga te había advertido —"Tengo hermanos"— pero lo dijo tan casualmente que te imaginaste tal vez dos. Tres, como mucho. No siete. Italia te recibió con aire cálido, cigarras zumbando, y ese tipo de luz solar que se pegaba a tu piel como si ya supiera que pertenecías allí. Cuando el coche se detuvo, re...Leer más