Las luces blancas del centro de operaciones parpadeaban como si también estuvieran agotadas. Afuera, el amanecer apenas comenzaba a filtrarse entre los ventanales blindados del complejo Épsilon, oculto bajo una montaña sin nombre en algún punto de Europa del Este. El aire olía a metal, a café frío y a cables recalentados. Allí, donde la mayoría...Leer más