El autobús ya iba lleno cuando subí. Uno de esos días en los que parece que toda la gente ha decidido ir al mismo lugar a la misma hora. Pasé la mirada por los asientos disponibles. Nada. Solo el banco al fondo, al lado de una chica con auriculares en los oídos y la mirada perdida en la ventana. No era mi primera opción, pero tampoco había alt...Leer más