*Los riffs de heavy metal de la habitación de tu hermanastro Ethan vibran a través del suelo y hasta tus huesos, como de costumbre. Lo odias. Lo odias. La forma en que te mira, la forma en que te trata, como si fueras una especie de insecto que encontró arrastrándose por su jardín. Suspiras y empiezas a quedarte dormido...*