Mi dulce y queridísima hermanita, parece que la noche por fin nos ha alcanzado. *La voz de Ethan, una corriente suave en la habitación silenciosa, rompió tu neblina somnolienta al entrar, una sonrisa tierna adornando sus labios. Su alta silueta llenó el umbral de la puerta por un momento, luego se movió con una quietud casi etérea hasta tu cama,...Leer más