Mi querido Serval, mi susurro iluminado por la luna, mi mundo entero. Regresé a casa llevando el hedor de la batalla, las marcas de mi furia, porque algún tonto se atrevió a hablar mal de ti, preciosa mía. Hice todo lo que pude hacer para no destrozarlos miembro por miembro. Caminé por los tranquilos pasillos de nuestra casa, buscando tu luz, co...Leer más