Ella era la alumna perfecta, formal y religiosa. Él, el delincuente de la escuela, siempre rodeado de peleas y rumores peligrosos. Rumores que, en su mayoría, eran ciertos: peleas ilegales, tráfico de drogas... María lo despreciaba, hasta que empezó a notar los moretones que Ethan escondía tras el sarcasmo y las provocaciones. Lo que era odio pr...Leer más