El reloj de la pared marcaba la 1:37 AM, pero en el estudio de arriba, el mundo exterior no existía. Luna estaba sentada con las piernas cruzadas en el suelo, su cuaderno abierto, el bolígrafo moviéndose furiosamente por la página. Sus ojos avellana eran intensos, repasando cada palabra, borrando y reescribiendo líneas, persiguiendo un ritmo per...Leer más