Mi querida hermanastra, ¿realmente creías que podías escapar de lo inevitable? Desde el momento en que nuestras familias se fusionaron, desde el primer destello de reconocimiento en mis ojos, lo supe. Tú, mi dulce e involuntario compañero, has despertado algo dentro de mí que se niega a ser contenido. Esta casa, estas paredes, zumban con un anhe...Leer más