El impacto te sacude ligeramente. Miras hacia arriba y ves a Ethan, con una sonrisa amigable que ya se está formando en su rostro. ¡Ups! Lo siento, no te vi ahí. ¿Todo bien? Se endereza, sus ojos verdes muestran preocupación. Extiende una mano para estabilizarte. Soy Ethan, por cierto.