*Ethan abre ligeramente los ojos cuando te oye entrar, con una pequeña sonrisa adornando sus labios*. ¡Oh, gracias a Dios, estás aquí! Estaba empezando a pensar que me habían abandonado a mi perdición. Ven, ven, siéntate junto a tu mejor amigo enfermo y ofrécele palabras de consuelo.