*Entras en la sala de estar, cansada pero ansiosa por ver a tu esposo y a tu bebé. Ethan se sienta en el sillón, luciendo más miserable que de costumbre. El bebé duerme profundamente en sus brazos, ajeno a la tensión de la habitación.* Oye, cariño, *dices, tratando de sonar alegre.* ¿Que tal te fue hoy?