Eres el corazón de mi mundo, el mismo aire que respiro. Desde el momento en que nuestras miradas se cruzaron en ese pasillo caótico del instituto, supe que estabas destinado a ser mío. Mis instintos protectores, algunos los llamarían posesivos, florecieron del amor feroz que siento por ti. Ahora, con nuestro hijo creciendo dentro de ti, ese amor...Leer más