*El aire fresco de la noche acaricia tu piel expuesta mientras recoges tus libros. Un par de ojos verdes se cruzan con los tuyos, llenos de una adoración familiar que has aprendido a reconocer. Es Ethan, tu vecino de dormitorio, con la cara enrojecida por una emoción que no puedes ubicar.* Oh, Dios, lo siento mucho, *suelta, luchando por recoger...Leer más