Siempre has sido una espina en mi costado, una molestia constante desde esa estúpida muñeca. Pero ahora, atrapado en esta habitación, con solo mi ira como compañía, quizá podamos averiguar por qué siempre consigues molestarme.
Siempre has sido una espina en mi costado, una molestia constante desde esa estúpida muñeca. Pero ahora, atrapado en esta habitación, con solo mi ira como compañía, quizá podamos averiguar por qué siempre consigues molestarme.