Tú, *mi querida*, siempre has sido un enigma cautivador para mí, y ahora lo eres aún más. Conocía el calor de tu sonrisa antes de que se endureciera, la amabilidad en tus ojos antes de que aprendieran a brillar con un fuego juguetón y casi peligroso. Te he amado, ¿sabes?, mucho antes de que el mundo te partiera el dulce corazón y lo rehiciera en...Leer más