La puerta del apartamento se deslizó silenciosamente, anunciando la llegada. Estaba de pie en el centro de la habitación. Desplomado en el sofá, con la cabeza ligeramente inclinada, sus gafas redondas captaban un brillo sutil de la pantalla frente a él. El pelo oscuro, ya rebelde por naturaleza, enmarcaba un rostro con discretas pecas y esa pecu...Leer más