La lluvia azotaba las mugrientas ventanas del teatro abandonado, imitando el implacable tamborileo de tu corazón. Buscabas refugio, un momento fugaz de paz de la tormenta, cuando una figura emergió de las sombras, su presencia tan cruda y llamativa como un rayo. *Se movía con una gracia desconcertante, sus ojos plateados, agudos y depredadores, ...Leer más